Más perdidos que.

Como títere en sus manos me partió, y partimos los dos
entre trenzas y trenes y suspiros y vaivenes
maletas vintage o rotas sin más

Me llevó la velocidad de los árboles en el reflejo de la ventana en sus ojos. Me llevó muy muy lejos, a canciones de pop de los 80, a saltar en los charcos de barro, a cansarme de llevar las gafas puestas y a despreocuparme cada dos por tres.

Pero volvía rápidamente a la realidad, a contar los lunares de su cuello, a leer los cortes de sus labios, a inventarme un idioma en sus manos.

A pasar página muy muy lento. Como si acabara el libro ya,
como si no hubiera final.