You don’t care about us

Jugaré a no mirar por las esquinas de mis cielos, mientras van cayendo esas lagrimillas de felicidad que me invento al despertar. Es cuestión de confianza, una por ti, una por mí. Seguiré queriéndome un poquito menos por muchos años que pasen, por muchas arrugas que se me escapen de las manos.
Y son esos sudores fríos que rodean mis pensamientos, son esos dolores de mis palabras, los que me hacen describir una y otra vez más, letra a letra, lo que resuena en los poros de mi piel. Si no fuera más que otro trozo de papel el que me obliga, me sentiría tentada a hacerlo mucho mejor, a escupir mis sentimientos sobre este lienzo de verdades. Pero no hay nada más. Soy yo la que se espía a sí misma, y no tengo más fuerza, pierdo decibelios en cada párrafo, mi inspiración brilla, y brilla por su ausencia.
Estas son noches de no dormir, noches de soñar que no existe el tiempo, que nunca ha pasado nada y que nunca volverá a pasar. 
A veces se me olvida quién soy. Son esas veces en las que consigo ser yo. Y a veces pienso que ni con esas, a veces pienso que nadie es nadie, si les dejas…

In my glass coffin,
I am waiting
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Independientemente de mí: yo.

Forget about our mothers and our friends

We’re fated to pretend

To pretend

We’re fated to pretend

To pretend

Hay una extraña rondándome los pensamientos. Me despeina y me vuelve loca como ella sola. Hace que se me corten los labios, que me sangren las manos, y que mis sonrisas sean todas dedicadas. Me consuela cuando yo no puedo y me destruye cuando me consigo levantar. Ella no cree en el destino, cree en la inmortalidad. Es una chica que se hace de rogar.

Me mira furtivamente desde el espejo del baño, me persigue lentamente hasta el de mi habitación. Me saca la lengua cuando no la miro. Es una niña, quizá demasiado mayor. Me libera de las estúpidas tensiones que me invento y me ayuda a volar cuando se me rompen las alas.
Es una inútil, pero no mucho más que yo.
Es una sombra de lo que fue, una pincelada de lo que será. Es una vida más en un planeta más. Como cualquiera, pero no es cualquiera.

Falling





Ecléctico. Casi sin rozarme.
Los mejores días son los que no brillan.
Háblame de tus ojos una vez más
sintoniza mi
electricidad.


Blanquiazul pero sobrio
tus ojos, mi luz


dependencia insulsa,
ilusiones muertas
en mí.

Tan espantoso como si no hubiese pasado.

Tragicomedia

Está claro que tú en mis ojos ves lo que quieres ver. Yo sólo veo templanza, fe y un poco de interés. Analízame que yo ya no puedo, analízame y dime cuánto es lo que te debo. Cuántos besos, cuánta paz, cuánto amor, cuánto y más… Que quiero sentirme equitativa por una vez en esta puta vida, y ser del todo útil, para morir en paz y en luto sufrir.
Que quisiera ser fusil para disparar todo lo que siento en tu cara, llenarte enterito de sangre y empezar a decir cosas raras. Cosas como que vuelvas, que no te mueras, que era un disparo de broma, que si por ti no fuera… Que si por ti no fuera yo no estaría viva, que si no me crees me dispararé a mí misma para que lo consigas. Tú, tú, tú… Pronombre demasiado utilizado, demasiadas veces en vano. Demasiado pocas para decirte todo lo que te amo.

No, no, no…

Esta mañana me he despertado con ganas de morir. He estrujado fuerte la almohada hasta que se me ha olvidado que existo en un tiempo y un espacio. Me he levantado y quería romper todo. Romper la lámpara, romper el ordenador, romper mis cosas, pero sobretodo romper a llorar. Vestirme ha sido como un acto de purificación: “ponte la sonrisa que tienes que existir”. He salido. He existido. O al menos, eso creen los demás…

Esta mañana vivía sólo en mis pensamientos. A solas con la música, contigo y con mi dolor. Andar, andar, andar… Una inercia tan estúpida como vivir, vivir, vivir.
Me he sentado a solas conmigo misma y una parte de mí me ha pegado puñetazos. Me ha dicho que cuándo dejaré de ser tan inútil y se ha quedado callada. Para siempre. Como siempre. Han tenido una conversación intensa sobre las gilipolleces que empujan mi vida hacia delante y lo difícil que me hago llevar todo adelante yo sola.
He discutido fuertemente con las dos partes, y he salido ganando. Una pena que en lo demás sea yo la perdedora.