¿Desde cuándo?

Y dime porqué. Demasiadas gotas derraman las nubes ya, como para que me pongas ahora a llover.

Fue impreciso el instante, porque no fue un instante. Fueron cataratas y fue misticismo: fueron las ganas de ver tras este estúpido narcisismo.

Miope, maniatada. Me tienes encadenada a tus pasos torpes. Duele más cuando me quejo, duele menos si me dejo: duele sobre todo si me dejas
me retiras
me doblegas
me niegas un beso con la lengua hecha un nudo, el corazón protegido tras tu muro, hecho un ovillo en el puño que tantas veces golpeó con rabia o con amor mis entrañas y mi voluntad
de dejar
de estar
de vivir
de respirar.

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