Otra orilla

Y tú me preguntas por dónde sale el sol, querida.

El sol no sale cada mañana desde que no sales tú.

[…]

Has cambiado, también he cambiado yo,

el cielo sigue igual, pero ya no es del mismo color.

[…]

Y es así, olvida todo lo que no te dije.

Olvida las cartas,

olvida este recital que no existe.

Náufraga de necesidades, escondida en desiertos de medias verdades y sonrisas de la mejor textura posible. No puedo ni recordar ya, no imagino esa sensación de calor en mis pupilas, en mis poros nerviosos por verte, en mis piernas temblorosas por andarte. Y no, ya no volví. Es cierto, no volví, pero me sé el camino de memoria, desde el ombligo hasta las clavículas y desde tus inviernos hasta las moléculas que se desintegran en lo que nunca llegamos a tener. ¿El qué? Eso me gustaría a mí no volver a saber.

Anuncios

Un pensamiento en “Otra orilla

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s