Soy mi propia sobredosis

El desencanto de las noches perdidas, el azul del cielo, el dolor de los días, el amor desnutrido, la muerte acechante. Todo marchita a la velocidad de la luz que nunca existió, perdiéndonos, encontrándonos en cada pozo inventado por un inexistente Dios.
Nada existe si no miras.
Nada es real si no es mentira.
No encuentro mi lugar, no me encuentro a mí misma, soy un tachón en una frase sin sentido; un cuaderno viejo, mordido y raído.
Estoy empezando a temblar,
creo que no existe nada más.
Me duele la cabeza, y las uñas, me duelen los ojos, los años, me araña la vida, tus dedos, me rasgo las heridas, mi temor, tus miedos, mi agonía.
Soy un signo de interrogación mal dibujado,
el paréntesis que nunca es cerrado,
el aliento sin aliento de cada mentiroso,
la vida y la muerte de todos nosotros.
Ahora que ya no tengo tu retrato frente a mí, mi reflejo no se digna a aparecer.
Anuncios

4 pensamientos en “Soy mi propia sobredosis

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s